La importancia de la tutoría desde la experiencia de un sabio indígena

Prof. Rafael Chanchari Pizuri

Los pueblos indígenas amazónicos somos pueblos originarios milenarios precolombinos. Actualmente persistimos como comunidades con características muy particulares en el aspecto sociolingüístico y cultural, a diferencia de la sociedad nacional homogenizada.

Tenemos un territorio propio, nuestras lenguas, nuestros conocimientos y nuestras propias formas de educar para legar nuestra herencia ancestral a las nuevas generaciones. Tenemos, además, nuestras propias formas de percibir y concebir el universo físico y espiritual, tan igual como cualquier otra sociedad “civilizada”  en el mundo.

Según nuestra cosmovisión, el hombre y la mujer indígena, desde que es fecundado, inicia una relación indirecta con los seres humanos y espirituales. Esta relación finaliza cuando la progenitora da a luz y ellos salen a la vida a continuar sus vivencias directas con todo el proceso de socialización, mediante los cuales afianzan y enriquecen sus sentimientos de identidad y expresan sus emociones bajo el cuidado de sus padres, en el seno familiar.

Este proceso de formación de las personas idóneas, sin discriminaciones de sexo, se inicia con la búsqueda, la exploración, la experimentación, el descubrimiento y la comprensión de nuestras formas de pensamiento, conocimiento y concepción del mundo, de la mano con otros miembros de la familia.

El proceso de socialización y la formación de los hombres y mujeres indígenas no quedan solamente en el plano familiar sino que continúa ampliándose a nivel comunal con la participación de diferentes agentes educativos, como, por ejemplo, la intervención de sabios y sabias conocedores de las culturas y lenguas indígenas. En esta fase es donde la juventud desarrolla la creatividad y la curiosidad a través de distintas formas de comunicación, crean vínculos con las otras personas de la comunidad y con los seres espirituales, en correspondencia con las cosmovisiones de cada pueblo.

En esta forma propia de educar nunca faltan las prohibiciones y prescripciones, muy común, por ejemplo, después de las curaciones con elementos del reino vegetariano, animal y mineral. Sin embargo, este proceso de aprendizaje para un joven o señorita indígena que se prepara para la vida, para el trabajo y para el Buen Vivir, se trunca cuando inicia otro aprendizaje, completamente diferente, en el que ya no se incluye la lengua, la cultura y los agentes formadores. En la escuela, el colegio, la universidad, los institutos o tecnológicos, desarrollan otras capacidades, habilidades y viven otras experticias de aprendizaje, acorde con un modelo de educación monocultural y monolingüe.

Como consecuencia de la interrupción de la forma propia de educarse con su pueblo y de haber salido a las ciudades a continuar sus estudios, estos jóvenes terminan muchas veces asentados en localidades ajenas a sus orígenes, distantes de sus pueblos y practicando usos y costumbres ajenos a su cultura. Si regresan, vuelven con actitudes censurables, niegan su cultura, su lengua y hasta todo lo relacionado con los pueblos indígenas.

En otros casos, cuando ya son profesionales y el pueblo les ha confiado un puesto en la  administración pública, no hay ninguna diferencia con el comportamiento y actitud de las autoridades mestizas o criollas. Evidencian, muy a pesar nuestro, todas las artimañas para aprovecharse de la gestión, por enriquecerse personalmente, hacer favores familiares, discriminar a las otras familias de bajos recursos que necesitan apoyo y no promueven el desarrollo de los pueblos indígenas para el buen vivir.

Por estas razones, a mi modo de ver y sentir, la educación intercultural bilingüe es la única opción, en esta era indígena, para lograr una educación integral con actitudes diferentes en la nueva generación de jóvenes y señoritas indígenas.

En conclusión, la participación de un sabio o sabia en el proceso de formación universitaria y técnica para cualquiera especialidad que esté estudiando el joven o señorita, es trascendental porque es un agente más en la complementación de la formación académica y el vínculo con la lengua y la cultura de su pueblo. Además, su presencia es útil no solo para el acompañamiento académico, porque puede ser subsanado con una plana docente calificada, sino para la parte actitudinal indígena, en los aspectos más sensibles que tienen que ver con el afecto y las emociones. Aquí es imprescindible una orientación desde sus formas propias de desarrollo a través de la actuación de un agente formador que no es otro que el sabio o sabia indígena, para garantizar una formación intercultural bilingüe.

Este artículo puede ser analizado desde diferentes puntos de vista y puede haber críticas. Por eso creo importante aclarar un punto: todos tenemos derecho a salir fuera de nuestros pueblos indígenas a buscar nuestro propio desarrollo y realización profesional, pero debe ser con nuestros propios recursos. Pero si es mediante una beca, al momento de aceptarla asumimos un compromiso con nuestros pueblos indígenas y con el Estado peruano para buscar el desarrollo equilibrado y sostenible para el buen vivir, contribuyendo con el mejoramiento de nuestro país para salir del subdesarrollo. Tampoco se trata de mantener a los indígenas congelados en el tiempo sino de complementar la lengua y cultura indígenas en el estudio universitario y no universitario. Se trata, asimismo, de articular los aspectos cognitivos, corporales y morales con los de la modernidad, o postmodernidad para algunos, preparando una sociedad diferente como la que tenemos en la actualidad.