Normativización sin normalización de la lengua quechua

Por Genaro Quintero Bendezú

Iniciativas institucionales e individuales en el uso de la lengua quechua

Estos últimos años se ve una cierta apertura hacia un modelo étnico con el uso oral y escrito de la lengua quechua en grupos laborales, musicales y en algunos activistas lingüísticos; 21 306 [1] estudiantes posiblemente haciendo uso de la lengua originaria en situaciones de aprendizaje en las aulas de educación intercultural bilingüe (EIB). En las redes sociales también se encuentran iniciativas personales voluntariosas para expresar algo en la lengua, pero más allá no hay más.

Discriminación a los hablantes del quechua

Lo que le sucede al quechua hoy es consecuencia de lo que ocurrió tanto en la época colonial como en la época republicana, periodos caracterizados por una intensa y profunda discriminación basada en el color de la piel, el apellido, la lengua, la zona de residencia, etc. En la actualidad, algunos medios de comunicación, con la venia de algunos políticos como Alan García, todavía difunden contenidos de este tipo (“paisana Jacinta”) [2].

Lo que importa destacar en este artículo es que la lengua quechua, ni en la Colonia ni en la República, ha tenido un uso oficial normalizado. El Estado peruano no lo ha querido. La Escuela, la Iglesia (hoy tenemos hablantes de quechua convertidos a distintas iglesias cristianas-evangélicas, haciendo uso de su propia lengua para pasar a otra ajena) y la Administración se encargaron de perseguirlo y denigrarlo. Al respecto, está pendiente la historia de la persecución política y social de la lengua quechua para que todo el mundo tenga conciencia de lo ocurrido. Sin memoria, sin conciencia no es posible superar la discriminación y entender lo que ha sucedido. Sin memoria no se pueden combatir a los negacionistas.

Presencia de hablantes monolingües de quechua

Al Estado peruano no le ha importado (tampoco ha tenido voluntad política) a lo largo de su historia saber qué lenguas hablan sus ciudadanos, en qué contextos lo usan, dónde y cómo lo aprendieron, qué competencias tienen de ellas, qué piensan de estas lenguas y cuál es su posición en la sociedad y el Estado. No ha habido ninguna voluntad para que los ciudadanos conozcan estos datos y mucho menos la voluntad de publicitarlos. Y los hablantes del quechua, los defensores del quechua, hemos aceptado esta realidad de forma normal. Sorprende que ninguno de nosotros tengamos datos reales y confiables del número de hablantes de quechua que hay en Perú y en su área geográfica.

A pesar de ello, todavía nos encontramos con grupos colectivos, aunque pocos, todavía monolingües o en una fase inicial de bilingüismo quechua-castellano, con interés descomunal de apropiarse del castellano, porque ellos tienen claro el para qué, con quién, y cuándo utilizarán el castellano; mas no ocurre lo mismo con el quechua, porque igualmente somos conscientes de que nuestra lengua no tiene prestigio, le falta un mundo moderno, total, completo, quechua, de lengua quechua; falta una burguesía o clase media que lidere la reivindicación de un mundo quechua en lengua quechua.

Los intelectuales, promotores y activistas del quechua hasta la fecha no hemos sabido movilizar a los hablantes monolingües o bilingües incipientes en la reivindicación de nuestra lengua, por una cuestión de derechos humanos o por una cuestión de identidad cultural, debido: a) no tenemos un modelo alternativo atractivo, b) no somos coherentes en el uso del quechua–castellano, c) no les hemos sabido explicar con claridad qué significa dominar dos o más lenguas y en qué contextos y en qué forma se podrán hacer uso de ambas lenguas. Todos tenemos claro para qué y cuándo se usará el castellano, pero ¿dónde y para qué se usará el quechua? En este sentido, con toda certeza se afirma que la comunidad monolingüe y bilingüe quechua nos encontramos abismalmente separado de los impulsores de la lengua.

Experiencias de normalización de lenguas originarias minoritarias

Es una exageración la tendencia de ser genuinos en todos los proyectos. ¿Puede normalizarse la lengua quechua sin inspirarse en otras lenguas? ¿Puede una lengua normalizarse en forma autónoma, autárquica, sin influencias externas? La respuesta es simple y sencilla. No. Lo cierto es que no tenemos un modelo en territorio latinoamericano, excepto el guaraní tal vez, porque ya es la lengua oficial de Mercosur, aunque no de trabajo, pero sí es la lengua oficial y de trabajo en el Parlasur. Además, las universidades paraguayas, argentinas y brasileñas incluyeron la enseñanza del guaraní, bajo un alfabeto consensuado [3]. Por esta razón, el quechua debe mirar a las lenguas minorizadas de Europa, en busca de inspiración. El problema que se plantea, para los quechuahablantes que queremos participar en procesos de dinamización lingüística, es doble: a) el quechua es una lengua a normalizar en un contexto de pobreza; b) hay un problema de comunicación y de comprensión entre los dinamizadores lingüísticos europeos y los hablantes del quechua y de otras lenguas americanas. Los dinamizadores lingüísticos europeos intentan aplicar conceptos, técnicas y propuestas a una realidad material y cultural muy diferente. Dicho de otro modo, los dinamizadores lingüísticos europeos no saben normalizar una lengua en un contexto de pobreza, de escasa penetración de internet, con población no bilingüizada, carente de infraestructura básica, con altos índices de analfabetismo, con una economía muy rural, con alta discriminación, etc.

¿Puede normalizarse una lengua sin una clase media?

No hay una burguesía o una potente clase media de lengua quechua, por pequeña y regionalizada que sea, que lidere el proceso de normalización del quechua. No existe este grupo social, algo que existe en Europa. Lo más aproximado a una burguesía quechua hablante comprometida con la promoción del quechua somos el cuerpo de docentes, básicamente profesores de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) el grueso de valedores del quechua se halla en el colectivo de docentes y nosotros no tenemos suficiente capacidad económica, política u organizativa para liderar con fuerza las reivindicaciones del quechua. Nuestra debilidad económica, laboral, formativa y organizativa es demasiado manifiesta. ¿Puede normalizarse una lengua sin una burguesía o su equivalente que le brinde apoyo económico, político, social e intelectual? Las experiencias europeas nos dicen no. El quechua carece de esta burguesía y las razones están en la historia. Una buena parte de la derrota de Túpac Amaru II y la legislación posterior representó la decapitación de lo que era y habría sido una clase dirigente quechua. ¿Puede haber una burguesía quechua hablante comprometida con la lengua en el futuro? Puede haberla, pero no sabemos cuándo ni cómo ni con qué fuerza. Junto a la falta de una potente burguesía quechuahablante comprometida con el quechua existe la falta de una potente intelectualidad, capaz de crear opinión y que esté presente diariamente en los medios de comunicación, la política y los debates intelectuales favorables a normalizar el quechua.

Discurso tras discurso y mucha incoherencia

No tenemos firmeza lingüística. Ni siquiera los intelectuales más renombrados del mundo quechua tienen la firmeza de “vivir en quechua” y exigir que el Estado peruano funcione en quechua. Vivamos en Lima o en Ayacucho, en Andahuaylas o en Puno, solo hallamos excusas para no usar el quechua en nuestras casas, con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo, con los alumnos. No lo usamos ni en forma oral ni escrita, tampoco la exigimos. Si no es la vergüenza es el prejuicio de que si hablo en quechua no me entenderán, siempre excusas y solo excusas. Estas excusas van acompañadas de un discurso autoengañador, demagógico e incoherente, que nos permite soñar cosas como “a pesar de todo el quechua sobrevivirá”. Así, este discurso tiene dos aristas: a) los campesinos hablan quechua, lo mantienen y lo mantendrán, b) los profesores EIB enseñan quechua y en quechua y esto hará que el quechua se mantenga.

Pero estos argumentos son débiles: 1) Los campesinos son los más conscientes de sus condiciones de vida postergadas: una de sus estrategias económicas es la emigración y ahí el quechua no cumple ningún papel positivo; 2) los campesinos monolingües, si es que son jóvenes, desean aprender a todo punche el castellano; 3) los campesinos no tienen capacidad económica ni política para generar industrias culturales en quechua ni para impulsar determinadas reivindicaciones políticas o culturales; 4) En las próximas décadas el número de campesinos se reducirá considerablemente por motivos económicos, de tal forma que confiar el quechua a un sector social que sufrirá grandes transformaciones no parece muy acertado. Por otra parte, los propios intelectuales y los profesores EIB confían en que serán sus alumnos y los otros profesores EIB los que salven el quechua, pero está muy lejos de la realidad. No hay casi ningún profesor que pueda ser un modelo y un referente para sus propios alumnos o colegas de EIB.

Es absolutamente decepcionante comprobar lo anterior. Todos los que nos consideramos defensores del quechua no somos en absoluto coherentes en el uso del quechua. No somos referentes ni para la sociedad ni para nuestros alumnos. En casi la totalidad de las situaciones el quechua se queda en el aula cuando se dicta en quechua. El quechua no es usado en nuestras vidas cotidianas ni de forma oral menos aún de forma escrita. ¿Qué mensaje le damos a los que nos rodean? La mentira de mantener el quechua gracias a la zona rural y gracias a los profesores EIB se deshace de todo cuando los alumnos que han aprendido quechua o en quechua viajan o se instalan en las ciudades, en las capitales del quechua (Ayacucho, Abancay, Cusco, Puno, Áncash, etc.) y se dan cuenta de tres cosas: a) los niños no hablan en quechua y muchos de ellos ya no lo entienden, b) los adultos de mediana edad casi no hablan en quechua, c) las calles no muestran nada en quechua y d) no hay referentes sociales, personas e instituciones, prestigiosos, modernos y normales que usen quechua. En este contexto el quechua se desmorona y los que aprendieron no lo usan.

Todo tiene que ser por consenso: si no es consensuado no sirve

“Tienen que ser los mismos hablantes los que enseñen y los que fijen las normas”. Felizmente, esta posición no es mayoritaria, pero está presente en comunidades rurales e incluso en el discurso político e intelectual de personas que ostentan alta representación política. Todas las lenguas del mundo se caracterizan por presentar una alta fragmentación dialectal. El chino, el italiano, el alemán y el árabe son muestras de ello, pero en ningún caso esto ha impedido que emerja una única lengua escrita y oral estándar.  

Tal como manifiesta Joan Moles i Carrera [4]: “La fragmentación dialectal del quechua añadida a la falta de una burguesía quechua que haya creado un discurso potente sobre la lengua y su normalización y haya impulsado la normativización, añadido al aislamiento de las comunidades rurales, añadido a la intromisión de lingüistas-antropólogos-misioneros con discursos e intereses de todo tipo, añadido a la falta de un amplio y generalizado conocimiento de los procesos de normativización de otras lenguas del mundo, añadido a procesos tradicionales comunitarios de creación de consensos, ha generado en suma un sentimiento localista y asamblearista en algunas personas, que creen que deben ser los hablantes de quechua que enseñen (su) quechua (local) y los que decidan sobre la estandarización y normativización de (su) lengua” (lamentablemente se viene dando y gestando alfabetos locales con consecuencias fatales para la lengua). ¿Será posible esto? ¿Es posible que una lengua de las dimensiones del quechua por el número de hablantes y la extensión geográfica pueda tomarse decisiones por consenso o en una asamblea? Pienso que no. Ninguna lengua del tamaño de la lengua quechua se ha normativizado jamás de manera consensuada, proponer o imaginar esto no es realista ni pragmático en absoluto. Moles [5] “…los motivos por los cuales no es realista y por los cuales la fantasía de la democracia deliberativa de 7-30 millones de quechua/quechua hablantes sobre la normativa de su lengua no es nada más que una quimera que sólo podría cuajar en centenares o miles de micronormas locales que harían inviable el quechua, pero hay personas que alimentan, sin ningún tipo de base, la fantasía de la democracia deliberativa para la estandarización del quechua”.

Concluyendo, cuando una lengua no está normalizada socialmente, se utiliza exclusiva o predominantemente de manera oral en el ámbito familiar. En ese estado primario, la lengua no tiene más manifestación que la multiplicidad dialectal; lo que para una lengua normalizada es un aspecto más de su realidad, para una lengua no normalizada es su única realidad. Además, una lengua no normalizada se usa única y preferentemente en registros orales informales, por lo que no está capacitada para desarrollar sus capacidades en registros o temas elaborados. La normativización, entendido como la fijación del código lingüístico del idioma para adecuarlo a las necesidades de normalización social surge por la necesidad de normalizar socialmente; por tanto, si una lengua no se normaliza, no se normativiza.

Por todo esto la normalización y posterior normativización de la lengua quechua, aunque se torne cada vez más espinoso debido a la actitud de algunos “defensores” que conduce a una lenta agonía de la lengua, es necesaria y urgente. Esta tarea, aunque complicada, es posible realizarla. Es imprescindible que se lleve a cabo una normativización que facilite su aprendizaje y permita un uso uniforme en la escritura. Parece muy difícil que se pueda seguir avanzando en la recuperación de nuestra lengua si antes no se establece un estándar ortográfico y gramatical que sirva de referencia a todos sus usuarios.

Estos ejemplos son extraídos de facebook y algunos cuadernos de trabajo, veamos.

Allimpunim chayqa kanman, yachanankun
Pero escriban bien el KECHWA
Uk yana bolsaman tarjetakunata…
Atikunmni carajo
KUNANCCA YACHASUNCHIKMY RUNA SIMITA CARAJUKUNA
Riki allinpunin runa simichisqa
Janha kaykuna riman, quechua tara rimanhaku, castellanutaha manam yachankuchu allinta rimayta.
Ichapas yanapariwankicikman nispa. Inicialpaq qillqamayt'ukunatam chikanta allchaskani chaymi kay qillqaykuna allchanapaq kachkam.

Por lo tanto cada quien escribirá conforme a sus posibilidades creyendo muchas veces que eso es lo más indicado y no las demás formas de escritura. Estas son estrategias de atomización de la lengua y su posterior desaparición.

Notas:

[1] Base de datos de la DEIB-DIGEIBIRA

[2] RPP Noticias, 07/03/2015. 10:18 p.m.

[3] http://secretariadepoliticaslinguisticas.blogspot.com/2015/02/la-lengua-...

[4] Responsable de proyectos y portavoz ejecutivo de Organización por el Multilingüismo. Profesor de secundaria en el IES Carles Rahola i Llorens de Girona.

[5] Idem.