Materiales educativos nomatsigengas: una experiencia comunitaria

En las selvas centrales del Perú, los pueblos nomatsigenga habitan territorios donde la vida comunitaria gira en torno a la chacra, el río y las festividades colectivas. Esta población asháninka, cuya lengua pertenece a la familia arawak, ha mantenido una rica tradición oral que transmite saberes sobre la agricultura, la medicina natural y la cosmovisión ancestral. Sin embargo, la llegada de contenidos escolares estandarizados en español generó un desencuentro con la costumbre y con la forma en que aprendían los niños de esta comunidad.

La preocupación por preservar la identidad cultural y garantizar el acceso a aprendizajes formales motivó a las familias a organizar reuniones para discutir el rumbo de la educación local. Maestros bilingües, sabios conocedores de la tradición y padres de familia compartieron experiencias sobre las limitaciones de los textos oficiales, que ignoraban los conocimientos del bosque y presentaban imágenes ajenas a la realidad cotidiana. Esa articulación comunitaria sentó las bases para una propuesta educativa propia.

A partir de ese intercambio, surgió la idea de producir cuadernillos, láminas y materiales audiovisuales que reflejaran los saberes nomatsigengas y cumplieran con los aprendizajes esperados del sistema educativo. El consenso permitió que la comunidad asumiera el reto de construir recursos didácticos desde dentro, convirtiéndose esta experiencia en un referente para otras comunidades que buscan fortalecer la educación intercultural bilingüe.

El recorrido que compartimos recoge las voces de docentes, familias y estudiantes que participaron en la elaboración de estos materiales. Se trata de una historia que muestra cómo la participación comunitaria puede transformar la enseñanza y abrir caminos para el reconocimiento de las lenguas originarias en las escuelas.

La realidad lingüística y cultural de los nomatsigenga

La lengua nomatsigenga se habla principalmente en comunidades de Junín, Pasco y Ucayali. Aunque se encuentra vigente en la transmisión familiar y en actividades rituales, su presencia en la escuela ha sido históricamente marginal. Los docentes que llegaban a estas comunidades solían enseñar únicamente en español, lo que provocaba que muchos estudiantes no comprendieran los contenidos y abandonaran las aulas a temprana edad.

Las políticas de educación intercultural bilingüe cambiaron parcialmente esta situación, pero la formación docente y los materiales disponibles resultaban insuficientes para responder a las necesidades específicas de cada pueblo. Los nomatsigenga necesitaban recursos que integraran su vocabulario, sus prácticas agrícolas y sus formas de organización social, una demanda que exigía respuestas surgidas desde el territorio.

La decisión de generar recursos propios

El detonante fue un taller donde los docentes presentaron los resultados de aprendizaje del año escolar. Las cifras mostraban bajos niveles de comprensión lectora y matemáticas, pero las familias plantearon que el problema no radicaba solo en los niños, sino en los materiales que no conectaban con su entorno. Esa reflexión abrió el espacio para pensar en soluciones construidas por la propia comunidad. Se conformó un comité integrado por representantes comunitarios, docentes y un equipo técnico externo.

La meta era clara: crear materiales que partieran de la cosmovisión nomatsigenga y que cumplieran con las competencias del currículo nacional. La comunidad estableció criterios como la inclusión de relatos tradicionales, el uso de la fauna y flora local como ejes temáticos, y la incorporación de la lengua originaria en cada unidad didáctica.

El proceso creativo y colaborativo

La producción se organizó en varias etapas. Primero se realizaron asambleas para identificar temas prioritarios como la siembra del maíz, la cosecha del café, la pesca en el río y las historias de los ancestros. Luego, artistas locales se encargaron de ilustrar las escenas, mientras los docentes traducían los textos al nomatsigenga con apoyo de los sabios. Cada página era revisada en reuniones donde se evaluaba la pertinencia cultural y la precisión lingüística del contenido.

Una de las decisiones más significativas fue incorporar audios con narraciones en lengua originaria, permitiendo que los niños escucharan cuentos de sus abuelos. Esta estrategia buscaba fortalecer la oralidad, un pilar de la educación nomatsigenga. Para reflexionar sobre cómo la autoevaluación y la evaluación entre pares enriquecen los procesos creativos, el equipo encontró orientaciones en investigaciones sobre creación artística que ayudaron a pensar la retroalimentación dentro del propio equipo de trabajo.

Contenidos entre la tradición y el currículo

Los cuadernillos abordan temas como la clasificación de plantas medicinales, los ciclos lunares y su relación con la agricultura, y la historia de los ancestros del pueblo nomatsigenga. Cada unidad presenta actividades que vinculan el aprendizaje escolar con las prácticas cotidianas: contar semillas, medir distancias en la chacra o registrar las fases lunares. De este modo, las matemáticas, las ciencias naturales y la comunicación se abordan a partir de situaciones significativas para los estudiantes.

El español aparece como segunda lengua, presentándose después de que el contenido se ha trabajado en nomatsigenga. Esta secuencia responde a la lógica de fortalecer primero la comprensión en la lengua materna y luego ampliar el repertorio lingüístico. Los docentes han observado que esta metodología mejora la autoestima de los niños, quienes se reconocen como parte de una cultura viva y valiosa dentro del sistema escolar.

Docentes, familias y estudiantes como coautores

El protagonismo de las familias fue evidente durante todo el proceso. Abuelas y abuelos participaron como relatores de historias tradicionales, mientras jóvenes de la comunidad aportaron sus habilidades en dibujo y grabación de videos. Los docentes asumieron un rol de facilitadores, acompañando la escritura y la revisión pedagógica de los textos. Esta distribución de roles hizo que el material reflejara múltiples voces y saberes del pueblo nomatsigenga.

En las aulas, los estudiantes utilizan los cuadernillos y proponen nuevos contenidos a partir de sus experiencias. Algunos niños han creado sus propios relatos ilustrados que luego son compartidos en la biblioteca escolar. Esta dinámica ha transformado la lectura en una práctica viva y colectiva, fortaleciendo el sentido de pertenencia y motivando la continuidad de los estudios secundarios en la comunidad.

Lecciones aprendidas y proyección futura

La experiencia nomatsigenga ofrece aprendizajes significativos para otras comunidades y para las políticas educativas. Demuestra que la creación de materiales culturalmente pertinentes requiere tiempo, diálogo y respeto por los saberes locales. También evidencia la importancia de articular a docentes, familias y autoridades comunitarias para sostener el proceso a largo plazo, señalando que los recursos propios pueden convivir con los materiales oficiales sin perder calidad pedagógica.

Para sostener y ampliar esta experiencia, se recomienda explorar fuentes de financiamiento complementarias y redes de intercambio entre comunidades educativas. Revisar iniciativas y recursos disponibles puede abrir nuevas oportunidades de colaboración y apoyo a proyectos comunitarios como el que aquí compartimos.

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