La experiencia de una radio escolar en aimara y español

En las comunidades aimarahablantes del sur andino peruano, las radios escolares se han convertido en una herramienta pedagógica poderosa para fortalecer la identidad cultural y abrir nuevas formas de aprendizaje. Estas propuestas, surgidas desde la iniciativa de docentes y estudiantes, combinan el uso del aimara y del español en transmisiones que conectan la escuela con el entorno familiar y comunal.

La experiencia que compartimos aquí nació como un pequeño taller de comunicación y se transformó en un proyecto institucional que hoy acompaña la jornada educativa. A lo largo de varios años, los propios estudiantes han producido programas, entrevistado a autoridades locales y difundido saberes agrícolas, festivos e históricos de su pueblo, alternando ambas lenguas según el público y el propósito de cada emisión.

El nacimiento de la radio escolar en la comunidad

El proyecto se gestó ante una necesidad concreta: muchas familias aimarahablantes no accedían a la información escolar en su lengua materna. Las reuniones de padres, los comunicados oficiales y hasta las tareas se dirigían exclusivamente en español, lo que generaba distancias entre la escuela y la comunidad. Un grupo de docentes propuso entonces abrir un espacio radial donde los mensajes pudieran circular primero en aimara y, cuando fuera necesario, también en castellano.

La iniciativa contó con el respaldo de la dirección de la institución educativa y de autoridades comunales, que facilitaron equipos de audio y un pequeño espacio para acondicionar un estudio improvisado. Los primeros intentos fueron modestos: un micrófono compartido, un equipo con software libre y mucho entusiasmo por parte del alumnado, que veía en la radio una manera distinta de participar en la vida escolar.

Con el paso de las semanas, el proyecto dejó de ser una tarea extracurricular para convertirse en una asignatura con contenidos propios. Los estudiantes aprendieron a planificar guiones, entrevistar y manejar consolas elementales, además de discernir cuándo conviene expresarse en aimara, en español o en una mezcla natural de ambas lenguas, tal como ocurre en la vida cotidiana del pueblo.

La decisión de transmitir en aimara y en español

La elección lingüística constituye el corazón de esta experiencia. El aimara no se utiliza únicamente como un adorno simbólico al inicio de cada programa: ocupa un lugar central en los contenidos culturales, las entrevistas a sabedores locales, las canciones y los relatos recogidos de la tradición oral. El español, por su parte, cumple una función complementaria, sobre todo cuando se busca dialogar con instituciones públicas o difundir convocatorias entre familias que migran temporalmente a las ciudades.

Esa distribución de funciones responde a los principios de la educación intercultural bilingüe, que plantea el uso de las lenguas originarias como vehículos de aprendizaje y, al mismo tiempo, garantiza el acceso al castellano como lengua de interacción social más amplia. En cada guion, los estudiantes deciden cuál lengua privilegian según el objetivo comunicativo, lo que les permite reflexionar sobre los contextos en los que cada idioma tiene mayor pertinencia.

La experiencia dialoga con otras iniciativas que buscan consolidar la presencia de las lenguas originarias, como el trabajo documentado sobre los desafíos de la escritura en lenguas originarias, que muestra los retos y posibilidades de producir materiales educativos en idiomas ancestrales del Perú. Esa reflexión enriquece el trabajo radial, porque invita a pensar la oralidad como otra forma legítima de presencia lingüística.

Producción de contenidos con protagonismo estudiantil

Cada semana, los estudiantes de distintos grados se turnan para proponer temas, investigar y escribir los guiones. Los más pequeños aportan ideas sobre cuentos tradicionales y pequeñas entrevistas a sus abuelos, mientras que los adolescentes abordan temas más complejos como el cuidado del agua, la migración a las ciudades o la historia local.

Los formatos son variados: hay informativos matutinos, espacios de música andina, cápsulas de salud, narraciones de leyendas aimaras y microprogramas dedicados a la lectura. Para asegurar la calidad, los guiones pasan por una revisión colectiva con docentes de Comunicación, de Lengua Originaria y de Ciencias Sociales, quienes aportan precisión conceptual y orientaciones sobre el manejo respetuoso de la cultura.

Un aspecto valorado por el alumnado es la posibilidad de asumir roles diferenciados. Algunos se especializan en locución, otros en operación técnica, otros en gestión de invitados y otros en la difusión fuera del aire mediante cartillas impresas y publicaciones sencillas. Esta división del trabajo reproduce, a pequeña escala, el funcionamiento de una radio comunitaria y convierte la experiencia en un ejercicio integral de ciudadanía.

Impacto en la comunidad educativa y en el entorno

Los efectos de la radio escolar se perciben dentro y fuera de la institución. En el aula, los estudiantes muestran mayor seguridad al hablar en público y un aprecio más consciente por su lengua materna. También se ha incrementado la producción escrita en aimara, ya que los guiones funcionan como ejercicios de redacción bilingüe con destinatarios reales.

En las familias, la transformación es palpable. Padres y abuelos que rara vez asistían a la escuela ahora sintonizan la radio, comentan los programas y, en muchos casos, sugieren nuevos contenidos. Algunas familias han planteado temas como el cuidado de las fuentes de agua o las prácticas agrícolas altoandinas, lo que refleja la confianza creciente en el trabajo que realiza la institución.

La radio se ha convertido en una vía de comunicación entre la escuela y autoridades locales como los tenientes gobernadores, los miembros de las comunidades campesinas y los responsables de programas sociales. El medio facilita la transmisión de avisos, la presentación de proyectos y la organización de faenas comunales, integrando la escuela en la vida cotidiana del pueblo.

Lecciones aprendidas y obstáculos superados

Toda experiencia de este tipo atraviesa momentos difíciles, y esta no ha sido la excepción. El equipamiento técnico suele ser el primer obstáculo: micrófonos dañados, equipos obsoletos y conexiones eléctricas inestables obligan a buscar alianzas con municipalidades y organizaciones no gubernamentales. La gestión de esos vínculos requiere tiempo y constancia, por lo que la planificación anual resulta fundamental para sostener las emisiones.

Otro aprendizaje se refiere a la formación docente. No basta con tener afinidad por la cultura local: se necesita capacitación específica en producción radiofónica, edición de audio y, sobre todo, una comprensión clara de la didáctica intercultural bilingüe. Los talleres periódicos con especialistas han permitido mejorar la calidad de las emisiones y abrir el espacio a evaluaciones más rigurosas.

La cuestión lingüística también exige atención permanente. Algunos estudiantes dominan mejor el aimara que el español, mientras que otros están más familiarizados con el castellano. Aprovechar esa diversidad como recurso pedagógico, en lugar de tratarla como una carencia, ha sido clave para sostener el trabajo a largo plazo y hacer de la radio un espacio propio de toda la comunidad educativa.

Horizontes de la radio escolar bilingüe

Mirando hacia adelante, el equipo gestor proyecta ampliar la cobertura con transmisiones en plataformas digitales, podcast y redes sociales, sin abandonar la señal analógica que llega a los hogares más alejados. La intención es sumar a otras escuelas de la red educativa para generar una programación regional e intercambiar producciones entre estudiantes de distintas comunidades aimarahablantes.

También se contempla la creación de un archivo sonoro que recoja memorias orales, música tradicional, relatos históricos y entrevistas a sabedores locales, con el fin de que las futuras generaciones accedan a materiales en su propia lengua. Este archivo se piensa como un recurso abierto para bibliotecas escolares y municipales, en línea con el propósito de fortalecer la documentación de las lenguas originarias del país.

La experiencia demuestra que una radio escolar bilingüe, cuando combina planificación, protagonismo estudiantil y respaldo comunitario, puede convertirse en mucho más que un taller de comunicación. Se trata de un espacio donde aimara y español se escuchan juntos, donde las voces jóvenes encuentran audiencia y donde la escuela dialoga de verdad con la comunidad que la sostiene.